El dolor y la depresión se producen juntos casi en la mitad de las ocasiones.

Optimizar los fármacos empleados y un curso de autocontrol mejoran el dolor y la depresión en los pacientes que suelen padecer ambos trastornos, según un estudio de la Escuela de Medicina de la Universidad de Indiana y el Instituto Regenstrief en Indianápolis (Estados Unidos) que se publica en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA).

Según explican los investigadores, en el estudio participaron 250 individuos con lumbalgia, dolor de cadera o rodilla durante tres meses o más y depresión, al menos moderada. Fueron divididos de forma aleatoria en dos grupos, uno control con 127 pacientes que recibían la atención estándar y otro de intervención con 123.

Los pacientes de este último grupo eran seguidos para examinar la eficacia de la mediación y recibían un entrenamiento de 12 semanas para gestionar el dolor. El entrenamiento incluía relajación muscular, ejercicios de respiración profunda y tácticas como las de distracción para controlar el dolor.

Aquellos pacientes que fueron seguidos en cuanto a la medicación y recibieron el curso de gestión del dolor eran entre dos y tres veces más propensos a una mejoría en su depresión en comparación con el grupo control. La gravedad del dolor y la discapacidad también se redujeron. Estos beneficios continuaron durante seis meses después de optimizar la terapia antidepresiva y de que se completara el curso para el dolor.

Según explica Kurt Kroenke, director del estudio, "estamos encantados de ver mejorar a los pacientes a los que controlábamos la medicación y seguían el entrenamiento para controlar el dolor, pero pensamos que podemos reducir el dolor y la depresión más incluso. En nuestros próximos estudios planeamos investigar la terapia de conducta cognitiva así como optimizar las medicaciones para el dolor para ver si se pueden conseguir mayores mejorías en el dolor".