El proyecto “Alianza Europea contra la depresión”,  trabaja en la prevención de la depresión.
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Los expertos señalan que la depresión mayor es una enfermedad cerebral grave que en España afecta a unos 6 millones de personas y su incidencia está aumentando en las últimas décadas. Se caracteriza por alteraciones anímicas, conductuales y somáticas; es a menudo recurrente, se cronifica en un 25 por ciento de los casos y puede presentarse a cualquier edad, causando una gran discapacidad a los enfermos que la padecen. De hecho, según el estudio publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión mayor será la segunda causa de discapacidad en el año 2020.

Víctor Pérez Sola, director de Unidad del Servicio de Psiquiatría del Hospital Sant Pau de Barcelona y participante en la “Alianza Europea contra la depresión”, ha señalado que se trata de "un proyecto de investigación continental, basado en la “Nuremberg Alliance Against Depresion”, y que arroja datos concluyentes presentados en la jornada extraordinaria organizada por la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría que lleva por título “Psiquiatría, psicología y cultura”.

Así, puede decirse que una de cada cinco mujeres y uno de cada diez hombres sufrirán un cuadro de depresión mayor a lo largo de su vida. “Los trastornos depresivos están caracterizados por un curso recurrente e incluso crónico”, subraya el experto. “La depresión implica un sufrimiento importante que disminuye enormemente la calidad de vida del individuo llegando a suponer un riesgo de muerte. Tal es así, que hasta un 15 por ciento de los pacientes con un trastorno depresivo se suicidan. Estas elevadas cifras de suicidio se consideran como un importante indicador de infradiagnóstico e infratratamiento de la depresión”, tal y como ha expuesto el especialista.

Más del 90 por ciento de los suicidios se producen en el contexto de una enfermedad psiquiátrica siendo la depresión una de las más significativas. En los países de la Unión Europea mueren más de 45.000 personas al año por suicidio. Cada hora se suicidan más de 5 hombres y mujeres. Se calcula que el número de intentos de suicidio podría ser hasta ocho veces mayor. El índice de suicidio por países oscila entre un 5,92 por 100 000 en Italia hasta un 25 por 100 000 en Eslovenia, según los datos de la OMS, extraídos del bienio 2001-2003.

“En la mayoría de países”, ha continuado Víctor Pérez, “el riesgo de suicidio es mayor entre los hombres adultos y los intentos de suicidio entre las mujeres jóvenes". Un estudio ha mostrado que el 40 por ciento de los individuos que mueren por suicidio había visitado a un médico las semanas anteriores al acto suicida. Lo que acentúa la necesidad de llevar a cabo más intervenciones en el ámbito de la Atención Primaria.

Advierte el especialista que “en la actualidad, a pesar de que se dispone de tratamientos efectivos (antidepresivos, psicoterapia) sólo un 10 por ciento de los pacientes con depresión recibe un tratamiento farmacológico o psicoterapéutico óptimo. Las razones de estos infradiagnósticos e infratratamientos varían desde el déficit en Atención Primaria hasta los prejuicios respecto a la depresión por parte de la población en general y del paciente depresivo en particular. Todos estos datos, según el psiquiatra del Hospuital Sant Pau, “hace necesarias iniciativas a escala nacional y europea para potenciar y mejorar el tratamiento de la depresión. No en vano, se estima que sólo la mitad de los pacientes con depresión mayor son detectados y diagnosticados correctamente, de estos no todos reciben un tratamiento adecuado”.

Recomendaciones de la Alianza

Las actuaciones propuestas por la "Alianza Europea contra la depresión" se amparan en cuatro puntos clave: la cooperación con los médicos de familia, las campañas informativas, la cooperación con los centros sociales de la comunidad y los servicios para personas afectadas y para sus familiares.

En cuanto a la cooperación con los médicos de familia, Víctor Pérez ha matizado que “los médicos de familia tienen la opción de participar en sesiones de formación, se les facilita material informativo específico sobre la depresión dirigido a los pacientes y se les ofrece la opción de consultar a un especialista con relación al tratamiento de casos particulares de depresión que tengan en la consulta”.

Esquizofrenia

Por otro lado, los expertos han señalado que el veinte por ciento de la población ha sufrido, al menos una vez en su vida, un episodio delirante o una alucinación. El dato expresa la dificultad de fijar las fronteras de la esquizofrenia. No hay genes específicos que la determinen y los genes de esta enfermedad están en la población general. Sólo cuando se conjuntan de una determinada manera dan lugar a la esquizofrenia. Ocurre al igual que con la presión arterial: todo el mundo tiene una y, a partir de ciertos niveles, comienza el peligro.”. Los datos son manejados por el jefe de la Unidad de Psiquiatría del Hospital Virgen del Camino de Pamplona, Víctor Peralta, quien participa en la Jornada Extraordinaria de la Sociedad Vasco-Navarra de Psiquiatría celebrada bajo el lema “Psiquiatría, psicología y cultura”.

La esquizofrenia afecta a un uno por ciento de la población, “porcentaje que puede ascender al tres por ciento si se reajusta el porcentaje en función de las dificultades diagnósticas que presenta la enfermedad”. Subraya el especialista que “los estudios familiares de la esquizofrenia (de gemelos, de familias y de adopción) tratan de dilucidar en que medida esta enfermedad es causada por factores genéticos y ambientales. Aunque el carácter hereditario de la esquizofrenia es muy elevado –alrededor del 80 por ciento-, es necesaria la participación de factores ambientales para que se desarrolle la enfermedad; por lo tanto, los factores genéticos probablemente son una condición necesaria pero no suficiente para causar la enfermedad”.

En este escenario, Víctor Peralta ha analizado el porvenir de la interacción genético-ambiental. “Este estudio arrojará luz sobre cuáles son los mecanismos causales específicos de la esquizofrenia”, ha puntualizado. “Esto nos permitirá en un futuro, aún lejano, prevenir la enfermedad en aquellas personas con factores preexistentes de vulnerabilidad genética”.

En cualquier caso, aún es pronto para llegar a este logro. Víctor Peralta ha argumentado que “es preciso conocer los fenotipos clínicos relacionados con una mayor vulnerabilidad familiar, los factores de vulnerabilidad genética, los factores ambientales de riesgo, los mecanismos epigenéticos por los que el ambiente modifica la expresión genética, y los mecanismos de interacción entre todo estos factores”.
 

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