El problema hasta ahora era la falta de apoyo estructural en el área dañada y las células madre insertadas tienden a migrar al tejido sano de los alrededores en vez de completar el vacío dejado por el ictus.
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Investigadores del 'King's College' de Londres y la Universidad de Nottingham en Reino Unido han reemplazado tejido cerebral dañado por un ictus en un modelo experimental con un tratamiento de células madre. 

El trabajo, que se publica en la revista Biomaterials, muestra cómo al insertar una pequeña estructura con células madre en el cerebro de los sujetos del modelo utilizado, el vacío dejado por el infarto, se rellena con nuevo tejido cerebral en siete días.


Experimentos previos en los que las células madre se han inyectado en el hueco dejado por la lesión del ictus tenían poco éxito debido a que en la zona de la lesión no existe una estructura que fije esas células madre; ahora, los investigadores han utilizado partículas individuales de un polímero biodegradable llamado PLGA cargado con células madre neurales y han rellenado las cavidades dejadas por el ictus con células madre con este apoyo estructural ya listo.

Según explica Mike Modo, director del estudio, "podríamos esperar una mejoría mucho mayor después del ictus si pudiéramos reemplazar el tejido cerebral perdido y eso es lo que hemos podido hacer con nuestra técnica".

Modo señala que el método funciona muy bien porque las partículas de PLGA cargadas con células madre pueden inyectarse a través de una aguja muy fina y adoptan la forma precisa de la cavidad. "En este proceso las células rellenan la cavidad y pueden producir conexiones con otras células, lo que ayuda a establecer el tejido", apunta el investigador.

Los autores han podido observar cómo las células migran entre las partículas de la estructura y forman tejido cerebral primitivo que interactúa con el cerebro. Gradualmente, las partículas se degradan de forma natural dejando más huecos y conductos para que el tejido, las fibras y los vasos sanguíneos se trasladen a estos lugares.

Los investigadores han utilizado un escáner de imágenes de resonancia magnética (IRM) para identificar con precisión el lugar exacto para inyectar la estructura de células madre. Las IRM también se emplearon para controlar el desarrollo del nuevo tejido cerebral a lo largo del tiempo.

La siguiente fase de la investigación será incluir un factor llamado VEGF con las partículas. El VEGF promoverá que los vasos sanguíneos entren en el tejido.

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