Un nuevo estudio ha confirmado una asociación entre inhibidores de la bomba de protones (IBP)  y un mayor riesgo de demencia en pacientes de mayor edad.

Un estudio anterior de los mismos investigadores encontraron la misma conexión entre el uso de IBP y el riesgo de demencia, aunque el estudio actual es más grande y con base en información de una base de datos farmacológicos en lugar de en los registros médicos, al igual que la anterior.

Según algunas investigaciones, hasta el 70% de todas las prescripciones de IBP podría ser inadecuada.

"En general, los médicos deben seguir las directrices para la prescripción IBP para evitar la sobre prescripción de IBP y su uso inadecuado."

El estudio utilizó la mayor aseguradora de salud pública obligatoria en Alemania, que incluye una tercera parte de la población en general y hasta un 50% de la población de edad avanzada. Su base de datos incluye información sobre diagnósticos y prescripciones de drogas.

El análisis incluyó a 73,679 sujetos de 75 años o más que inicialmente no tenían demencia al inicio del estudio. Durante el curso del estudio (2004 - 2011), 29,510 sujetos fueron diagnosticados con demencia. Más de la mitad (59,0%) tuvieron un diagnóstico de al menos dos tipos diferentes de demencia.

Los resultados mostraron que 2950 pacientes usaron regularmente un IBP. Estos usuarios tuvieron un riesgo significativamente mayor de demencia en comparación con aquellos que no tomaron este fármaco.

El uso regular de IBP se definió como al menos una prescripción por trimestre en estos intervalos de omeprazol, pantoprazol, lansoprazol, esomeprazol, o rabeprazol.

Los investigadores no tienen claro cómo el uso de IBP podría aumentar el riesgo de demencia. La evidencia sugiere algunas IBP pueden atravesar la barrera hematoencefálica e interactuar con enzimas cerebrales y, en ratones, pueden aumentar los niveles de amiloide beta en el cerebro.

Aunque el estudio actual no incluye niveles de vitamina B12, otra investigación ha relacionado el uso IBP a la deficiencia de la vitamina B12, que se ha demostrado que se asocia con el deterioro cognitivo.

Debido a que los datos utilizados en el estudio actual carecen de parámetros sociodemográficos detallados, los investigadores no pudieron integrar los niveles de educación en el análisis.

El Dr. Haenisch hizo hincapié en que el estudio sólo puede proporcionar una asociación estadística entre la prescripción de IBP y la aparición de la demencia y no prueba que los IBP causan demencia. Para evaluar son necesarias las relaciones de causa y efecto en los ensayos de edad avanzada, aleatorios y clínicos prospectivos.

 

Mayor información: JAMA Neurology Febrero 15, 2016

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