infartoEn este reporte, se describen algunas acciones que se podrían realizar para mejorar los resultados luego de tener un infarto cardiaco.

Se estima que aproximadamente 600 000 personas cada año en los Estados Unidos experimentan un paro cardiaco y los porcentajes de supervivencia para los que se producen en la comunidad están a menos de 6%. Las tasas de supervivencia para los paros cardiacos hospitalarios son más altos, pero siguen siendo algo bajos al estar en alrededor de 24%. El paro cardíaco afecta predominantemente a las personas mayores
pero también puede ocurrir en personas de todas las edades, y existen disparidades significativas en las tasas de incidencia y supervivencia de diferentes poblaciones. Los porcentajes varían entre si ocurre en la comunidad o en hospitales, con uno de estudio que encontró tasas de supervivencia de los paros cardíacos por fibrilación auricular en rangos de entre 7.7% a 39.9% en 10 lugares de América del Norte.

A pesar de estas estadísticas, el paro cardíaco no es una situación sin solución: es un evento tratable. La mayoría de sobrevivientes de paros cardíacos no están devastados neurológicamente, pero pueden sufrir alguna alteración de su calidad de vida relacionada con la salud a largo plazo.

Se debe formar una alianza para coordinar esfuerzos que permitan la supervivencia de estos pacientes, esta alianza debe estar formada por pacientes, organizaciones de respuesta de emergencia, organizaciones de cuidado de la salud, investigadores y grupos de políticos/abogados. Estos grupos deben tomar 6 pasos, cada uno en representación de una acción clave fundamental: vigilancia nacional integral y la presentación de informes; una amplia participación de la comunidad; apoyo al descubrimiento para crear nuevos tratamientos y enfoques; formación y educación; traducción local de la investigación para la práctica; y la mejora continua de la calidad.

Además el informe avanza 8 recomendaciones basadas en la evidencia:

  • La recopilación de datos paro cardiaco Robusto y difusión. No suelen haber o no estar disponibles datos de vigilancia nacionales sobre la incidencia de paro cardiaco y sus resultados. Las actuales bases de datos disponibles están limitadas en falta de interoperabilidad y de alcance. No es posible para mejorar los resultados sin datos de alta calidad.
  • Mejora de la respuesta del público. El tratamiento eficaz de un paro cardíaco exige una respuesta inmediata de personas que reconocen la parada cardiaca, llamando al número de urgencias, al inicio de la reanimación cardiopulmonar (RCP), y al utilizar un sistema desfibrilador externo automatizado (DEA).
  • Fortalecimiento de las capacidades de los servicios médicos de emergencia (SME) a nivel nacional. El paro cardíaco es un estado de enfermedad limitado en el cual las acciones de los que responden a esta emergencia contribuyen a un enorme efecto en la supervivencia del paciente. Muchas iniciativas de servicios de emergencia y hospitales (como RCP de alto rendimiento, entre otros) se asocian con mayores tasas de supervivencia en algunas comunidades, ofreciendo estrategias prometedoras que deben ser ampliamente adoptadas y difundidas.
  • Actualización de normas nacionales de acreditación. Los diversos grupos sanitarios deben colaborar para desarrollar e implementar una norma de acreditación para las instalaciones del cuidado de la salud específicas para el cuidado y manejo del paro cardiaco.
  • Mejoramiento de la calidad continua. Los programas de mejoramiento de la calidad deben centrarse en los resultados de paro cardiaco y procesar medidas para su desarrollo.
  • Aumentar los fondos de investigación para el trabajo en la ciencia de reanimación. La infraestructura de investigación en ciencias de la reanimación es actualmente insuficiente. El paro cardíaco tiene un potencial significativo para acelerar el descubrimiento y desarrollo de nuevas intervenciones efectivas, pero los fondos disponibles para los investigadores del tema son bajos.
  • Acelerar la adopción de tratamientos efectivos para paro cardiaco. Se debe investigar servicios que prioricen la salud y que estén relacionados con la identificación, evaluación y adopción de las mejores prácticas; el uso de tecnologías innovadoras (por ejemplo, estrategias con redes sociales que incrementen el conocimiento de RCP o uso AED); y el desarrollo de nuevas estrategias de aplicación de tratamientos para el paro cardiaco.
  • Establecer un plan nacional para el paro cardíaco. Para poder llevar a cabo todas estás tareas previas, el país precisa de organización que refuerce la relación entre las organizaciones de salud y se abogue por el uso de estas recomendaciones.

 

Mayor información: JAMA 21 Julio 2015

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